Estaciones Ferroviarias del Gran Santiago, un recorrido historiográfico

La investigación que hace el autor Sergio González Rodríguez en esta publicación funciona como un ejercicio de memoria. A través de la revisión de cerca de 80 estaciones y recintos ferroviarios que ha tenido la Región Metropolitana, se constata que el comienzo ferroviario en la capital fue gravitante para la vida cotidiana de las personas y transformó de manera radical las dinámicas urbanas.

Comenzando en 1857 con la primera Estación Central, desde entonces se extendió por todo su territorio un conjunto de vías y edificaciones que significaron un gran esfuerzo constructivo entre fines del siglo XIX y las primeras dos décadas del siglo XX. Esta extensa red ferroviaria se desarrolló hacia los cuatro puntos cardinales conformando una red de siete ferrocarriles que enlazaban a la capital con todo el territorio continental del país.

"Este libro quiere ser un registro del esplendor y decadencia de una red ferroviaria que sirvió y comunicaba a la Región Metropolitana con el país, permitiendo el movimiento de personas y carga de manera fluida y masiva", señala el autor.  En la publicación junto a la descripción de las Estaciones agrupadas en estas siete redes ferroviarias se reproducen imágenes de época y el registro fotográfico del estado actual de los recintos, en una comparación no siempre halagüeña. Así, junto a las edificaciones emblemáticas, como la Estación Central actual que data de 1897, y la ex Estación Mapocho de 1912 se cotejan las estaciones rurales como las de Viluco, Puangue, El Melocotón que aún sobreviven con acciones de restauración de particulares que han cuidado este patrimonio cultural.  A ojos de González, gran parte de estos recintos son antecedentes directos de la actual red de Metro y de los trenes de cercanía en operación que se requieren reinstalar como urgencia de conectividad para el Santiago del presente y del futuro.